Citi del Perú 1920/2011

Historia de Citi en nuestro país.

Citi del Perú S.A. es una subsidiaria del Citi N.A., empresa bancaria constituida según las leyes del Estado de Nueva York. En 1920, durante el gobierno del presidente Augusto B. Leguía, abrió sus puertas en Lima con el nombre The National City Bank of New York, mediante escritura pública del 9 de febrero, otorgada ante el Notario Público de Lima Adolfo Prieto y Risco e inscrita en el asiento 1 de fojas 37 del tomo 12 del Registro de Personas Jurídicas. El capital inicial fue de 2 millones de soles. Su primer local estuvo en una modesta oficina ubicada en la Plazuela del Teatro (frente al Teatro Segura). Luego, en 1922, se mudó al elegante edificio “Italia”, de estilo neoclásico, en la esquina de las calles Coca y Jesús Nazareno (hoy cruce de los jirones Miro Quesada y Carabaya). El local fue construido especialmente para Citi, con la amplitud suficiente para la instalación de sus oficinas y para atender mejor a sus clientes. Este edificio aún permanece en el centro histórico de Lima. Cabe destacar que en 1920 se contrató al primer empleado peruano del banco (Carlos Prieto Morla), y laboró en la institución hasta la década de 1960.

El Gobierno de Leguía abrió las puertas a la inversión norteamericana en nuestro país, tanto para el sector privado como para la implementación de obras públicas impulsadas por el estado. De esta manera, Citi enfocó sus actividades recibiendo depósitos de terceros e invertirlos en colocaciones, así como prestar otros servicios bancarios, dinamizando el comercio con los Estados Unidos de Norte América y aportando capitales para diferentes obras de aliento emprendidas por el régimen de Leguía, como carreteras y diversas obras de infraestructura urbana.

La solidez del Banco se puso a prueba cuando estalló la crisis financiera mundial de 1929, que significó la virtual quiebra de la Bolsa de Valores de Nueva York. En el Perú, mientras unos bancos desaparecían o se fusionaban, Citi no solo siguió funcionando sino que se adaptó a la reforma del sistema financiero y bancario que hizo el estado peruano en 1931, como la obligación de realizar el “encaje” bancario en el Banco Central de Reserva y someterse al férreo control de la recién creada Superintendencia de Banca y Seguros. Aún en el local del edificio “Italia”, Citi formó parte de la llamada “banca comercial” hasta 1960: su actividad se concentraba en operaciones corrientes de depósito, descuento a corto plazo y servicios bancarios a un grupo selecto de empresas. Cabe subrayar que su cartera de clientes era reducida (solo empresas norteamericanas), además de prestar dinero a otros bancos (“banco de bancos”).

Desde sus inicios en nuestro país, y a lo largo de los años 60, 70 y 80, una política medular del Banco fue la constante capacitación de sus funcionarios, siendo reconocido como una verdadera "escuela de banqueros". Pero también capacitaba a personal de otros bancos, incluso del Banco Central de Reserva y de la Superintendencia de Banca y Seguros, quienes seguían los cursos que ofrecía el banco. Toda la currícula de aquellos cursos, incluso algunos profesores, venía desde Nueva York u otros países. Citi introdujo el análisis de riesgos, al ser la única institución que manejaba este tema como práctica habitual.
A principios de la década de 1960 el Banco impulsó un nuevo giro en sus operaciones. En primer lugar, durante el segundo gobierno del presidente Prado (1962), la oficina principal del Banco se trasladó a un nuevo local, también propio, de acuerdo a las necesidades de la época, entre el jirón Lampa y la avenida Nicolás de Piérola (nº 1062). La construcción del nuevo edificio, diseñado de acuerdo al modelo arquitectónico de las oficinas de Citi en el resto del mundo, estuvo supervisada por el gerente general (vicepresidente) de entonces, Ralph L. Bigss. Asimismo, el nombre de la institución cambió ligeramente: The First National City Bank of New York.

Con este nuevo impulso, la institución salió al mercado enfocándose en la captación de nuevos clientes, ya no sólo entidades norteamericanas. De esta manera, se sumaron empresas privadas peruanas vinculadas a los más variados rubros del mercado: venta de automóviles, transacción de inmuebles, industrias alimentarias, empresas mineras, empresas eléctricas, etc. Cabe destacar que el banco no trabajaba con personas naturales, pues la legislación de la época prohibía a los bancos extranjeros brindar este tipo de servicios.

Con el golpe militar de 1968 y a pesar de la política de nacionalizaciones del nuevo régimen, el Banco no sólo conservó su cartera de clientes sino que trabajó con el estado a través de créditos al Banco de la Nación que, a su vez, transfería esos fondos a las nuevas empresas del estado. De esta manera, aunque indirectamente, Citi contribuyó con el desarrollo nacional en sectores estratégicos como el petróleo, la minería, la pesca, las comunicaciones y la energía.

Hasta ese año, el personal era de unas 160 personas. Además de su oficina principal, el Banco tenía las siguientes sucursales:

En Lima
Pasaje Olaya 114 y República de Chile 380

En el Callao
Sáenz Peña 134

En San Isidro
Dean Valdivia 184 y Miguel Dasso 121

En Miraflores
Larco 652

Hacia fines de los años 60 uno de los clientes más importantes del Banco fue la International Petroleum Company (IPC), la famosa empresa norteamericana que explotaba el petróleo de los yacimientos de la "Brea y Pariñas" y dueña de la refinería de Talara, expropiada por el gobierno militar. Otro cliente importante fue la Southern Peru Coppper Corporation, también empresa norteamericana vinculada a la explotación del cobre, uno de nuestros principales productos de exportación. Entre las empresas nacionales, destacó el “Grupo Nicolini”.
Con la llegada de los años 80, debido al complicado clima político y económico que vivió nuestro país, Citi se vio obligado a limitar la escala de sus operaciones manteniendo una cartera muy selecta de empresas, en un contexto en que los demás bancos extranjeros se fueron del país (como el Bank of America o el Banco de Tokio). El Banco se mantuvo en el país y se trasladó estratégicamente a la Torre Real del Centro Comercial Camino Real.

En este lapso las operaciones del Banco fueron muy selectas, concentradas en una cartera de empresas nacionales y extranjeras.

Los años 80 significaron un período crítico para el sistema bancario nacional.
El “gran cambio” de Citi se dio en los años noventa con la recuperación económica del país. Las operaciones del Banco se ampliaron incluso al mercado bursátil. Hacia 1995, para el desarrollo de sus actividades, la institución contaba con ocho oficinas y aplicó cambios organizacionales para los nuevos tiempos. De esta manera, se activaron cajeros automáticos, volvió la banca personal, se abrió el servicio de las tarjetas de crédito y se instalaron pequeñas oficinas en los locales del Blockbuster. En esta época Citi se involucró en financiar grandes obras a favor del desarrollo de la infraestructura del país. Es el caso, por ejemplo, del “Ferrocarril Central Andino S.A.”, empresa constituida en 1999. Este ferrocarril, el más alto del mundo, ideado por el ingeniero norteamericano Henry Meiggs en el siglo XIX, es importante vía de comunicación del centro de nuestro país, además de transportar grandes cargas y proveer servicios de transporte turístico regional.

En febrero de 2004 se transformó la sucursal de Lima en empresa subsidiaria constituida como sociedad anónima. Así, en abril de dicho año, la Superintendencia de Banca y Seguros autorizó el cambio societario de la sucursal bajo la forma Sociedad Anónima llamada Citi del Perú S.A., subsidiaria de Citi N.A. (subsidiaria de Citigroup). El capital social de la nueva empresa era de casi 335 millones de soles en acciones de 1 sol cada una.

Citi tiene su oficina central en el edificio “Chocavento”, el más alto de Lima en ese año (107 metros de altura), ubicado en la cuarta cuadra de la avenida Canaval y Moreyra, siempre en San Isidro.

Desde el año 2005 abrió una oficina en Arequipa, a la que se añadió luego otra en Trujillo; más adelante, siguieron las oficinas especiales de Ica, Cuzco, Chiclayo y Piura. En todo este proceso de crecimiento el número de empleados del banco creció considerablemente: si a fines de 2005 eran poco menos de 500, afines de 2006 pasaron a más de 600.

En el 2006 se firmó la alianza estratégica con la cadena de boticas FASA, gracias a lo cual los clientes también pueden cancelar sus pagos de tarjetas de crédito en cualquier botica FASA a nivel nacional; y desde 2007 selló una alianza estratégica con Global Net, la cadena más grande de ATM (Cajeros Automáticos), permitiendo a sus clientes el acceso a más de 1,000 ATM distribuidos en todo el país, ofreciendo servicios de retiros en efectivo, consultas de saldos y disposición de monedas con las mismas tarifas que los cajeros de Citi.
Actualmente Citi del Perú atiende a más de 980 grandes corporaciones y multinacionales, 182 pequeñas y medianas empresas, y aproximadamente 200,000 clientes de la banca de consumo, además de emplear a más de 700 colaboradores en el país. El Banco cuenta con 15 agencias (13 en Lima, 1 en Arequipa y 1 en Trujillo), 3 Centros Citigold y 3 Centros de Atención de Tarjetas de Crédito en Piura, Chiclayo y Cusco.

Teniendo en cuenta las características del mercado peruano y latinoamericano, el nuevo modelo comercial de Citi del Perú se enfocó a atender dos grandes negocios: la Banca Corporativa y la Banca de Consumo.

La Banca Corporativa se enfoca a prestar servicios de banca de negocios e inversiones a grandes empresas, multinacionales y corporaciones locales, incluyendo instituciones financieras. Por su lado, la Banca de Consumo tiene como objetivo brindar servicios a personas naturales a través de tarjetas de crédito (bajo las marcas Visa y Master Card), préstamos personales (en 2008, casi 100 millones de dólares), seguros, depósitos a plazo fijo y otras alternativas de ahorro, además del área Citigold, dirigida a clientes preferenciales con productos y servicios especialmente diseñados para ellos.
A lo largo de su historia, Citi ha incorporado el apoyo a la comunidad como uno de sus pilares de gestión.

Citi en Perú desarrolla una activa labor social. El apoyo a nuestra comunidad es parte de nuestra estrategia y data de muchos años atrás a través de nuestra historia. Hace 10 años iniciamos el proyecto Operación Sonrisa, hoy la ONG ha beneficiado a más de 2000 personas que sufren de labio leporino y/o paladar hendido. Nuestros colaboradores participan activamente en las iniciativas de voluntariado y son el motor para el éxito de cada una de ellas. Durante el 2010 los colaboradores de Citi han dedicado más de 3,900 horas de voluntariado en favor de las comunidades más necesitadas. Se cumplen roles de educadores en banca, también instruyendo a microemprendedores, construyendo escuelas entre otras actividades. Los colaboradores de Citi son sensibles y la organización facilita las horas de voluntariado para ellos.
Desde 1920 formamos parte de la história del país.
Años de sueños, experiencia y trabajo conjunto, tiempo de aprendizaje y confianza. Un esfuerzo que hasta el día de hoy nos sigue regalando frutos, Gracias a cada uno de nuestros clientes, colaboradores, autoridades, agentes de servicio y amigos.